miércoles, 8 de agosto de 2012

2 x 2

- Oh, bien. Le dije en un tono algo sarcástico a Dios. -Pero, me puedes decir cómo y cuándo va a suceder eso?...

Yo sabia que Él no lo diría, es parte de su encantador y seductor misterio: no te da los detalles. Y yo la verdad, en el fondo, tampoco esperaba que lo dijera; en realidad, no era enojo o afán lo que me hacia hablarle así a mi mejor amigo, era miedo, simple y sucio temor; el temor siempre nos aleja, se pone sobre nosotros como un disfraz y separa nuestros corazones de Dios porque evita que lo busquemos con sinceridad. 

Y así estaba yo, en mi oración, detrás de mi disfraz, triste y asustada: tenía temor de que eso que Él me había prometido nunca se hiciera realidad. O que quizás tan solo me diera, algún día borroso, un adelanto, una 'muestra gratis', un esbozo. Yo nunca dude del poder de Dios, creo que hizo todo cuanto hay y que es Señor del universo, pero mi fe no me alcanzaba, se me hacia una maraña de excusas, problemas, peros, trabas y demás obstáculos en mi mente; creer que Dios me diera e hiciera grandes cosas conmigo, era como multiplicar 65896232145698745622155415255 x 2355699655154874541564854454 sin calculadora ni lapiz, una tarea imposible sobretodo para mi, que nunca logre aprender las tablas de multiplicar.

Entonces Dios me vio, porque Dios no nos mira, nos ve, desde adentro: nos conoce; entonces me pregunto:

- Quién te lo ha prometido?
- Tú, Señor -respondi yo algo apenada por mi actitud altanera
- Yo puedo hacerlo?
- Si, Tú todo lo puedes
- Yo quiero hacerlo -y esto lo dijo con un susurro del viento y yo entendí que esta no era una pregunta-
- Es tan simple como 2 x 2.

Y cuando Dios dijo 2 x 2 los demás numeros de mi larga ecuasion de preguntas y peros se fueron callendo uno a uno

           6  8  62  2145  9874  622 55415  55 x 2355  9965  1548  454156485 4   
             3                5                           6                                    7
                5                                                                                           4
                                           6                                       5
                      9                                    3                                                  

Dios no dijo más, Su Espiritu ahora en mi mente más clara hacia lo demás y me permitia comprender: si Dios lo dice, se hace; Si Dios lo dijo, es verdad; Si Dios te lo prometio, lo cumplira; es dos por dos; el mas simple de los silogismos: Dios no miente y todo lo puede. Dios lo dijo. Entonces Dios lo hara.

Yo me quede ahí, quieta, un poco sonrojada, muy enamorada e inmensamente feliz; de repente este saber religioso que yo profesaba era ahora una verdad en mi vida, habia dejado de ser un hecho en mi mente para convertirse en una accion de mi fe, una realidad en mi corazón. Su amor habia llegado y arrazado hasta lo mas profundo de mi logica y razon, me senti lista para ir y abrir un mar.

Y ahora estoy aqui, firme, lista, en estado de espera, espectante de ver su mano y su poder actuar, sé que vale la pena, que cualquier cosa que se me ponga en frente caera ante la fuerza que me da saber y pensar que es tan cierto y simple como 2 x 2.                            

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